El nuevo sacerdote Sergio Boudou celebró lleno de emoción y felicidad

El nuevo sacerdote Sergio Boudou celebró lleno de emoción y felicidad
El nuevo sacerdote Sergio Boudou celebró lleno de emoción y felicidad
El nuevo sacerdote Sergio Boudou celebró lleno de emoción y felicidad
El nuevo sacerdote Sergio Boudou celebró lleno de emoción y felicidad
El nuevo sacerdote Sergio Boudou celebró lleno de emoción y felicidad

4/10/2021- El sábado pasado, la Parroquia Nuestra Señora del Carmen vivió un verdadero día de fiesta, al ser parte de la consagración sacerdotal de un hijo de Coronel Suárez y posteriormente la celebración de su primer misa.


Al momento de dirigirse a todos los presentes, aclaró que no iba a mirar hacia adelante porque tenía miedo de que “la emoción me atragante y no pueda decir lo que venga rezando”. 

Puso en evidencia, al inicio de su mensaje, que “por providencia de Dios, hoy se nos regala poder compartir esta fiesta, que es fiesta suya y de todos nosotros, de toda la Iglesia”. Dijo que la oportunidad de reunión es para “darle gracias, porque Él es bueno, porque su amor no conoce medida y porque siempre sigue apostando una y otra vez, por cada uno de nosotros”. 

Contó el consagrado sacerdote que, en el tiempo de preparación, y por ende, de intensa oración, le resonaban una y otra vez “las palabras del salmo que rezamos hoy: ´¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?´ Y como no puedo pagar nada, solamente puedo dar gracias. No puedo pagar, porque esto es gratis. Así son las bendiciones que Dios nos da”. 

Pidió a todos los presentes sumarse con él a su acción de gracias. Tras lo cual agradeció: “Por el don de la vida y por mis padres, a quienes elegiste como instrumentos y guías. Te doy gracias Señor, por ellos, por su entrega amorosa, por su testimonio de amor cotidiano y sencillo, con el que me compartieron la fe. Te doy gracias por mis hermanas, que tanto me enseñan, de acompañar sin importar las distancias ni las fronteras. De que amar al otro es acompañarlo en su camino de felicidad, respetando y aconsejando con cercanía, sinceridad y dulzura. Te doy gracias Señor, por la familia grande que me enseñó que en la mesa siempre hay lugar para uno más”. 

También agradeció “por todos los que están acá física o espiritualmente presente; por los que han partido ya a tu casa. Te doy gracias especialmente por mis abuelos; por mis amigos, porque en ellos me regalas descubrir que ser hermano va mucho más allá de la sangre. Gracias por darnos y compartir la vida como viene: multiplicar las alegrías y dividir las tristezas. Te doy gracias, por haber descubierto en su corazón abierto el brazo de tu misericordia y el aliento por seguir caminando y amando.                Les quiero agradecer a todos ustedes, a toda la comunidad, por tanta vida compartida, por sus oraciones, sus palabras de aliento; y les pido que nos comprometamos todos, por los que vendrán después, por los que estamos ahora, por todos los sacerdotes, religiosos y matrimonios que necesitan tanto de nuestro acompañamiento y oración, y por todos los que están ahora preguntándose o por preguntarse si la felicidad de su vida no es amar en este camino, si Dios nos sueña tal vez para entregar la vida entera configurándonos con Cristo en el sacerdocio, pidamos por ellos, pidámosle al Señor por las vocaciones, por los futuros pastores de la Iglesia. Muchas gracias, y recen por mí”.

Agradeció, también a Dios, por su Iglesia, “por hacernos familia bajo un mismo Padre”. Fue un mensaje muy bonito, sentido, pensado y rezado, que coronó la ceremonia de ordenación sacerdotal.

Fotos: Juan Schtre