El futuro se cocina en casa: la gastronomía sostenible como aliada de la salud y el bolsillo

El futuro se cocina en casa: la gastronomía sostenible como aliada de la salud y el bolsillo

18/06/2026 En el día mundial de la Gastronomía Sostenible, analizamos cómo la vuelta a las huertas hogareñas, el compostaje y el consumo local se transforman en herramientas clave para enfrentar la crisis económica y cuidar el medio ambiente desde un simple balcón.

¿Qué significa realmente comer de forma sostenible? Aunque a primera vista parezca un concepto técnico y complejo reservado para las grandes cumbres internacionales, la respuesta está mucho más cerca de nuestra realidad de lo que imaginamos. De hecho, se encuentra resguardada en la memoria de nuestros abuelos. En una nueva conmemoración del Día Mundial de la Gastronomía Sostenible, nos propusimos analizar cómo esta práctica no solo protege los recursos naturales del planeta, sino que también se ha transformado en un aliado estratégico para la economía del hogar y la salud familiar en los tiempos que corren.

Para desmitificar el tema y entender su aplicación práctica, La Mirada Informativa consultó a la influencer Lorena Smollinger, especialista en huertas agroecológicas y creadora del espacio digital @lore.siendo, quien lleva más de doce años transformando su alimentación y la de su entorno a través del cultivo domiciliario.

La emprendedora relató que su camino comenzó ante la necesidad urgente de brindar alimentos sanos a su familia, motivada por la creciente preocupación por los químicos y las fumigaciones presentes en la cadena de distribución masiva. Frente al interrogante de si es viable sostener este estilo de vida en medio de las exigencias de la rutina contemporánea, la respuesta es contundente. No se requieren grandes extensiones de campo ni un tiempo desmedido, sino recuperar el respeto sagrado por la tierra que caracterizaba a las generaciones anteriores. Aquella vieja costumbre de tener un par de plantas de tomate, perejil o cebollita de verdeo en un pequeño patio, o incluso en las macetas de un balcón, demuestra que las pequeñas acciones individuales son las que terminan consolidando un cambio ambiental a escala global.

En un contexto donde el costo de la canasta básica no da tregua, Smollinger explicó que la gastronomía sostenible emerge también como una herramienta de resistencia económica. Contrario a la creencia popular de que requiere insumos costosos, el verdadero punto de partida se encuentra en la gestión de los propios residuos cotidianos. La separación hogareña de los desechos orgánicos para generar compost no solo reduce la basura urbana, sino que nutre el suelo de donde, de manera natural, brotan brotes de zapallo o tomate que sorprenden a los propios vecinos. El ciclo sostenible se completa en la cocina, evitando el desperdicio mediante técnicas tradicionales de conservación como el disecado o la elaboración de salsas para la alacena. Asimismo, esta filosofía invita a mirar el mapa local y respaldar a los productores de cercanía. Optar por harinas agroecológicas regionales o carnes de pastoreo de la zona no solo dinamiza las economías locales, sino que reduce de forma drástica la huella de carbono derivada del transporte de larga distancia.

Esta fecha, impulsada originalmente por la Organización de las Naciones Unidas a partir de una propuesta de la Sociedad Peruana de Gastronomía, cobra hoy más vigencia que nunca como un llamado a la seguridad alimentaria. Frente a la pérdida de esa cadena de transmisión oral donde los saberes de la tierra pasaban naturalmente de vecinos a nietos, las redes sociales y los talleres presenciales se erigen ahora como los nuevos puentes para reconstruir nuestra cultura alimentaria. En definitiva, la gastronomía sostenible nos demuestra que el cuidado del medio ambiente no es una utopía lejana, sino una decisión consciente que se toma frente a la góndola, que se siembra en el hogar y que se cocina, día a día, en el plato de cada mesa.