Cómo es el valle rionegrino donde los menonitas de Guatraché compraron tierras para otra colonia
20/11/2025 Hace menos de un mes, se supo que 50 familias de la colonia menonita de Guatraché habían adquirido más de 5.000 hectáreas en la zona del valle de Negro Muerto, entre General Conesa y Choele Choel.
Un artículo de La Mañana de Neuquén publicó cómo es el valle de Negro Muerto al que apuestan los menonitas.
Llegar al valle es algo así como una odisea. Se deben recorrer 100 kilómetros de ripio -los camiones han llegado a tardar tres horas en completar el tramo-, de los cuales los últimos 20 son inaccesibles -hay anécdotas de quienes llevaban 2 o 3 auxilios en la caja de las camionetas y “se quedaron a pata” porque las pinchaduras son frecuentes-, la señal telefónica solo fue posible por Starlink este año, y la electricidad es una promesa que lleva años en el aire.
“Es un valle que está prácticamente virgen. Hasta el día de hoy no le ha llegado la electricidad, no tiene señal de teléfono, es de muy difícil acceso”, confirma Verónica Favere, de INTA Valle Medio.
Pero está al costado del río y tener el acceso al agua no es poca cosa. De hecho, los cultivos estrella, como el maíz (con rendimientos de 15.000-18.000 kg/ha), alfalfa o remolacha forrajera, son apenas una muestra de la potencialidad del suelo.
“Se han hecho un montón de cultivos en Negro Muerto porque como cualquier tierra de valle, son suelos heterogéneos, pero tienen mucha cantidad de suelo que es totalmente productivo”, apunta Favere.
Según la profesional del INTA, el suelo es bueno para “cualquier cultivo que se ve hoy en Alto Valle. Para cualquiera: pera, manzana, cebolla, todo lo que es hortícola, maíz, alfalfa, remolacha… lo que quieras hacer, porque los suelos tienen la misma génesis que todos los suelos que están hoy productivos en el valle”.
“Hay lugares donde tenés salinidad, lugares donde se podrá recuperar, lugares que son suelos muy salinizados, pero la realidad es que la calidad de los suelos daría para hacer cualquier tipo de cultivo”, agregó.
Pero al no haber energía eléctrica, no haber comunicaciones y no haber caminos, el desarrollo es casi una odisea. Resulta evidente que cualquier producción que se encare, se deberá solventar el gasto de riego con combustibles -”los hortícolas, que son intensivos en mano de obra, en capital y bancan un riego a veces sí y a veces no”-, gestionar la logística para sacar la producción en el caso de que sea a escala, y mejorar los caminos para que esa producción no llegue destruida a destino.
El verdadero secreto de Negro Muerto no es lo que tiene, sino lo que podría llegar a ser en manos de una comunidad que apuesta a domar una tierra virgen.
Fuente: Noticias del Sur






