Cannabis medicinal en Argentina: Expertos advierten la necesidad de diferenciar el uso científico del recreativo

Cannabis medicinal en Argentina: Expertos advierten la necesidad de diferenciar el uso científico del recreativo
Cannabis medicinal en Argentina: Expertos advierten la necesidad de diferenciar el uso científico del recreativo

10/06/2026 El doctor Juan Bartolomé Chirolías, especialista en neurología y psiquiatría, analizó el marco regulatorio actual, los alcances clínicos comprobados bajo el método científico y las preocupantes consecuencias de las alteraciones genéticas en el consumo informal.

El debate en torno a la legalización y el uso del cannabis continúa en la agenda pública. Sin embargo, en el ámbito de la salud, la comunidad médica busca trazar una línea clara entre lo que constituye una terapia alopática regulada y el consumo con fines recreativos. En una reciente entrevista con La Mirada Informativa, por LU36 RADIO CORONEL SUÁREZ, el doctor Juan Bartolomé Chirolías, especialista en neurología y psiquiatría del distrito de Trenque Lauquen, analizó el estatus legal del cannabis medicinal en Argentina y los mitos que aún persisten en la sociedad.

El método científico como garantía de salud

Frente al interrogante de por qué el cannabis medicinal parece estar en una fase constante de investigación a pesar de tener registros históricos que datan de miles de años, el Dr. Chirolías diferenció la "medicina tradicional" del rigor de la ciencia moderna.

"Para lograr hacer un medicamento pasan muchísimos años de investigación donde todo lo que se investiga debe quedar registrado. No es que tal medicamento debe hacer tal cosa, sino que debe comprobar que la hace una y mil veces", explicó el especialista, ponderando la rigidez del método científico para garantizar la seguridad del paciente.

En Argentina, el uso medicinal se encuentra formalmente regulado por la Ley 27.350. Según el profesional, desde la perspectiva médica "no hay dudas" sobre su eficacia, pero remarcó que sus indicaciones clínicas son estrictas y específicas. Hoy en día, la evidencia científica respalda su aplicación para:

  • Espasticidad: Relajación muscular en ciertos casos de esclerosis múltiple.
  • Epilepsia refractaria: Particularmente en síndromes complejos como el de Dravet, funcionando como un fármaco complementario en terapias combinadas.
  • Dolor crónico y cuidados paliativos.
  • Efectos secundarios de la quimioterapia: Tratamiento de náuseas y estimulación del apetito.

Actualmente, el marco legal argentino permite el acceso seguro a través de farmacias, programas ministeriales y el registro oficial de cultivadores autorizados.

"No es la panacea": efectos adversos e interacciones

El psiquiatra fue enfático al señalar que el cannabis debe ser tratado como cualquier otro fármaco anticonvulsivante o analgésico de la medicina alopática, lo que implica la posibilidad de efectos colaterales. En el caso del Cannabidiol (CBD), la sustancia con mayor propiedad terapéutica, se observan en ocasiones cuadros de sedación excesiva o alteraciones del apetito.

Por el contrario, el Tetrahidrocannabinol (THC) fue señalado como el componente psicoactivo asociado a los efectos adversos más comunes y al riesgo de generar dependencia si no se cuenta con un seguimiento médico estricto que incluya laboratorios y hepatogramas regulares.

Los riesgos del limbo recreativo y las modificaciones genéticas

Uno de los puntos más críticos señalados por Chirolías es la distorsión que sufre el producto en el mercado informal e incluso el error conceptual de algunos pacientes. "A veces recibo pacientes con migraña que dicen que les viene bien el cannabis, pero cuando detallas cómo lo usan, te dicen que es como un porro. No tiene nada que ver el cannabis medicinal con fumarse un porro", advirtió.

Asimismo, alertó sobre una problemática global: la modificación genética de las semillas. "Hoy todas las semillas del mundo están tocadas desde el punto de vista genético. El cannabis que se consume hoy no es el mismo de hace 20 o 30 años".

De acuerdo con el especialista, esta alteración busca potenciar los niveles de adicción, lo que ha desencadenado un fenómeno preocupante en los consultorios: un notable incremento de brotes psicóticos, crisis de pánico y cuadros alucinatorios vinculados al consumo informal.

Un diagnóstico social alarmante: consumo en adultos y alcoholismo juvenil

Hacia el cierre de la entrevista, el Dr. Chirolías desmitificó que el consumo de sustancias problemáticas esté limitado a las franjas adolescentes. El profesional reveló que en los consultorios de neurología es cada vez más habitual atender a padres de familia de alrededor de 50 años con consumos activos y severos de sustancias como la cocaína.

Finalmente, encendió las alarmas respecto a la droga legal más aceptada socialmente: el alcohol. Detalló que en el país el primer contacto con el alcohol ocurre promediando los 12 años, y la primera intoxicación grave a los 14.

"El cerebro termina de madurar y de realizar su última capa de mielinización a los 28 años. Si a los 12 años se empieza a tomar, el alcohol compite con la plasticidad neuronal. Se está rompiendo lo que todavía no se terminó de depositar, limitando el techo del desarrollo de ese joven", concluyó el especialista, instando a los medios de comunicación y a la sociedad a poner en agenda de manera urgente la prevención de las adicciones legales.

 

Créditos fotos: La Nación / OESTEBSAS