Informe especial: Tatuajes. Emergieron como una moda, pero no están exentos de riesgos

Informe especial: Tatuajes. Emergieron como una moda, pero no están exentos de riesgos
Informe especial: Tatuajes. Emergieron como una moda, pero no están exentos de riesgos

07/05/2026 “Si te vas a tatuar toda la espalda, un brazo o la pierna, pueden aparecer inconvenientes que es mejor conocer”. Por LU36 RADIO CORONEL SUÁREZ, en el programa La Mirada Informativa, el Dr. Sandro Trigilia, especialista en flebología y estética laser se refirió a los tatuajes, una práctica habitual, no exenta de riesgos, que constituye una forma de arte corporal y un modo de mejorar la autoestima y la apariencia.

“Se llegó a un pico y a partir de ahora se están haciendo menos tatuajes que antes, pasó la moda. Había que tenerlo. Hoy podemos no tenerlo” anticipa el Dr. Trigilia, y aclara: “Un tatuaje es para siempre, si bien lo podemos sacar, dejaremos una cicatriz. Sacarlo cuesta dinero y sacrificio, no es tan fácil. Desaparece en mucho tiempo”.

Ante la evidente consulta: ¿Es bueno o malo tener un tatuaje?, el profesional no duda: “Ni bueno ni malo, dependiendo de lo que te quieras hacer. Si te vas a hacer un tatuaje de líneas finas, delicado, con un único color y chiquito, no vas a tener inconvenientes. Si en cambio te vas a tatuar toda la espalda, un brazo o la pierna, pueden aparecer inconvenientes que es mejor conocer. En principio, si la tinta que nos ponen fuera beneficiosa para nuestro organismo éste se desprendería de ella, pero como es un cuerpo extraño no puede hacerlo, por eso los tatuajes duran casi toda la vida. Eso hace que esté con una parte importante del sistema inmunitario intentando extraer esa tinta que está ubicada en la dermis profunda que es tomada como una injuria, pero el organismo no lo puede resolver porque no existe ningún macrófago, nada de nosotros que pueda deglutirla”.

Pese a que el especialista no los recomienda, aclara que no se trata de demonizar a quienes los realizan, siempre que no se subestimen sus riesgos.

“No aconsejamos tatuarse las mucosas, lo estamos viendo. La del labio es la más frecuente. No lo aconsejamos para nada. Las mucosas suelen estar muy irrigadas y tener un sistema linfático mucho más agresivo que el que tiene la piel, por lo que esa tinta rápidamente se va a alojar en los ganglios linfáticos”.

 “Hoy el cien por cien de los tatuadores toman recaudos con su instrumental esterilizado, por eso es casi nulo el riesgo de infecciones, que si pueden venir a posteriori. El cuidado ya es responsabilidad más de la persona que del tatuador”.

Al referirse a las zonas menos adecuadas para tatuarse, Trigilia señala lugares cercanos a los huesos (“que duelen mucho y no tienen tanta protección del tejido celular”) como el codo o los maléolos -los dos huesos al lado del talón, de la tibia y el peroné, más proclives a infecciones-. Las manos y la cara también integran la lista de los prohibidos.

“Por una cuestión médica y social sugerimos elegir lugares que puedan ser fácilmente cubiertos. Habitualmente sacamos tatuajes a azafatas que no les permiten en las aerolíneas tener tatuajes en lugares visibles, en cualquiera de las tres fuerzas de seguridad (ejército, marina, fuerza aérea) cuando entran con tatuajes visibles en manos y cuello se los tienen que sacar. Otra cosa que indicamos evitar es tatuarse palabras, nombres de personas que hoy están en nuestra vida y mañana pueden no estarlo, solemos quitar tatuajes de arrepentidos”, agrega.

Es sabido que con el paso del tiempo los tatuajes cambian su apariencia, tornándose más claros o migrando a ciertos tonos. La responsable es la propia defensa inmunitaria de nuestro cuerpo que va sacando esa tinta. El ejemplo más cercano son las manos que se lavan más que otras partes del cuerpo. La pérdida de peso y la necesidad de realizar procedimientos para quitar tejido excedente, es otra forma de alterarlos.

¿Se puede donar sangre teniendo un tatuaje?

Otro de los interrogantes que subyacen en torno a la elección de hacerse un tatuaje se refiere a la imposibilidad de ser donante de sangre.

Sobre este aspecto, el Dr. Trigilia asegura:

 “El factor de transmisión de enfermedades surgió con los llamados tatuajes “tumberos” realizados en contextos carcelarios entre los mismos presos, sin condiciones de higiene. De ahí la propensión a contraer enfermedades del tipo de VIH o hepatitis. Cuando vas a donar sangre debes llenar un formulario donde hay que aclarar si se tiene o no un tatuaje, pero hoy no es impedimento tenerlo para donar porque la mayoría se los han hecho de forma cuidada y responsable”.

Sin embargo, una circunstancia que sí reviste dificultad en la práctica médica es encontrar una vena cuando hay que hacer una extracción de sangre: “Se necesita una aparatología especial para ver debajo del tatuaje. Muchas mujeres llegan al consultorio con tatuajes en piernas, para disimular una cuestión estética, por ejemplo, una várice. En el brazo también puede haber inconveniente para colocar un suero”.

Las primeras reacciones harán que la zona presente una inflamación, una tumoración (aumento del tamaño), ampollas, dolor e inclusive calor. “Si eso avanza, una infección del tejido celular, podés tener malestar general” advierte el doctor.

Cuando el tatuaje sí es una opción

“En el caso de una mastectomía (pérdida de la mama por cáncer de mama) muchas veces se extirpa parte de la mama y el pezón. Se hacen unos tatuajes delicados en 3D que reconstruyen el pezón y quedan muy bien estéticamente, con tintas que emulan la piel. A la persona le otorga mayor autoestima” explica el profesional, dejando claro que no se trata de erradicar la práctica sino de tomar recaudos, y, en honrosas excepciones, reconocer su contribución en la mejora de la calidad de vida.