Christian Lizarreta: “Es imponente. Uno se siente en la nada misma.”

Christian Lizarreta: “Es imponente. Uno se siente en la nada misma.”
Christian Lizarreta: “Es imponente. Uno se siente en la nada misma.”

24/05/2022 - Entrevista con Christian Lizarreta, responsable de la Estación Meteorológica de Coronel Suárez, quien tuvo la gran oportunidad de realizar la Campaña Antártica de verano como inspector meteorológico, nos cuenta sobre su importante experiencia.


- Contános como ha sido esa experiencia

- Una experiencia increíble tanto en lo personal como en lo laboral. Poder llegar a esos lugares que cuestan tanto, porque no todos tiene acceso, y poder hacerlo para realizar la tarea que a uno le gusta, la verdad que es un plus muy grande.

- Partieron desde Puerto Buenos Aires con el rompehielos Ara Almirante Irizar. ¿Cómo fue la travesía y cuánto demoró la llegada a la Antártida?

- Esa es otra experiencia, la de poder navegar en ese buque tan icónico de nuestro país. Salimos de Puerto Buenos Aires el 11 o 12 de enero, y tuvimos 5 días de navegación con una parada cerca de Pehuen-Có donde se subieron los helicópteros, y de ahí seguimos rumbo a Ushuaia. Allí estuvimos 2 o 3 días, donde se nos realizó un hisopado, y luego partimos a Base Orcadas, lo cual llevo 2 días y medio de navegación. En este lugar tuvimos la primera experiencia de arribar a una base y todo lo que conlleva. Justamente ahí nos tocaron condiciones de muy mal tiempo, donde se pudieron hacer unas horas de descarga y luego se suspendió porque no se podía seguir operando. Después fuimos rumbo a Base Belgrano II, que es la base más austral que tiene nuestro país, que nos llevó ente 6 y 7 días de navegación. Una vez allí, estuvimos una semana trabajando.

- Cuando hablas de condiciones climáticas extremas, ¿qué es lo que se daba?

- Afectaba mucho el tema del viento, la visibilidad y nevadas muy intensas. Hay bases donde solo se pueden abastecer por medio de helicópteros, y eso tiene ciertas limitaciones. Cuando se operaba con las lanchas o gomones, eran un poco más dóciles, pero siempre dependían de las rompientes y las olas. Siempre se busca hacer todo dentro del marco de seguridad, porque algún accidente o algún hecho desafortunado en esos lugares puede ser muy complicado, y menos si las condiciones no acompañan. La profesionalidad de la gente es muy grande.

- ¿Qué distancia separa a Ushuaia del primer punto, que es Base Orcadas?

- De Orcadas no me acuerdo, pero sé que de Belgrano II son 4900 km.

- ¿Qué se siente ese mundo de tanta soledad?

- Es imponente. Uno se siente en la nada misma. Te das cuenta de lo grande que es nuestro planeta y los lugares que tiene. Cuando uno está ahí, te sentís muy chiquito. Los glaciares se ven en cantidad. Yo no tenía una dimisión o una imagen en mi cabeza.

- ¿Cuántas bases son las que tiene Argentina en la Antártida y cuál te llamó más la atención?

- Argentina tiene 6 bases permanentes. La que más me llamó la atención fue Belgrano II, por las condiciones de aislamiento que tiene. Está rodeada de glaciares y mar congelado. La limitación de la gente para moverse es muy reducida. También me gustó mucho la Base San Martín, que sería la segunda más al sur. Está rodeada de mar, sobre un islote, y hay cerca muchos glaciares, cerros y otras bases. En invierno tiene la particularidad de que el mar se congela, entonces nos contaban los observadores que ellos salen a hacer expediciones sobre el mar congelado y visitan otras bases cercanas que no están activas, una inglesa y una norteamericana de hace muchos años. Otra cosa que me llama la atención es el tiempo que nosotros como país estamos en la Antártida. La Base Orcadas fue la primera base que se abrió y donde inicio nuestra campaña Antártica a nivel nacional, en 1908. Los edificios son patrimonio nacional. Ver que llegaron a este lugar tan alejado a hacer ciencia, con las condiciones de esa época, es impactante que después de tantos años se siga.

- ¿Cuántas personas aproximadamente están en las distintas bases durante el año?

- Hay bases con 24 personas, otras con 40. Marambio es la base más grande, y después en el resto rondan entre las 20 y 30 personas. Serán alrededor de 120 a 140 personas en total.

- ¿Qué otros países están en la Antártida también con tareas de investigación?

- Cruzamos cerca de una base uruguaya, que está cerca de Base Esperanza. Después cerca de nuestra Base Carlini hay una base coreana y una china. También esta Chile con su Base Frei, Rusia y Perú. Esas son las que vi.

- En cuanto a infraestructura, ¿Argentina es la que más tiene?

- La verdad que creo que debe ser uno de los países que más bases tiene, pero no tengo la certeza.

- A vos te tocó inspeccionar las estaciones meteorologías de estas bases. ¿Cómo fue esa experiencia?

- Era algo que uno no tenía conocimiento más que en la teoría. Si bien uno ya había empezado a hacer el trabajo de inspección acá en continente, la Antártica es particular en todo, desde el instrumental hasta las formas de trabajo. Tuvimos la particularidad de que la primera etapa que hicimos la compartimos con el director de la Red de Observaciones del Servicio Meteorológico Nacional, entonces también pudimos ver cuál era el objetivo que tenía nuestra dirección y qué era lo que realmente quería que nosotros podamos relevar. Fue una muy linda experiencia de poder adquirir nuevos conocimientos y ver posibilidades de mejora. Nuestra tarea consistió a elaborar informes, para poder ahora en el informe final, llevar al Servicio Meteorológico Nacional lo que vimos, lo que encontramos, y qué podemos llegar a mejorar.

- ¿Hay posibilidades de que puedas repetir esta experiencia?

- Si, la posibilidad está siempre. De hecho ya querían que volvamos. Pero va a depender mucho de la cuestión familiar. Es mucho tiempo. Por ahora voy a tomar un descanso. Como parte del Servicio Meteorológico siempre tenemos la posibilidad porque todos los años sale la convocatoria nueva, tanto para observadores  como para inspectores.

- ¿Qué se observa respecto al cambio climático y el calentamiento global?

- La realidad es que uno de los principales objetivos del estudio de la meteorología en la Antártida es justamente ser un termómetro del cambio climático. El hecho de poder compartir el viaje con gente que va hace muchos años fue el parámetro que nos permitía ver cómo había cambiado. Ellos recordaban las bases de cierta manera y cuando llegaban contaba que desde la base no se veía nunca el barco porque el mar estaba muy lejos y congelado, y ahora se ve la base, y desde la base se ve el barco. Esto muestra que el mar se va descongelando y los glaciares van retrocediendo.

- Independientemente de lo climático, ¿qué otras tareas investigativas se realizan en la Antártida?

- El Servicio Meteorológico Nacional se ocupa de la parte climática, y luego está la Dirección Nacional del Antártico que es la que congrega toda la parte científica de las tareas que se realizan en las bases y de sus laboratorios. Nosotros compartimos el viaje con gente de sismología que venía de Italia, gente que estudiaba macroalgas y microplásticos en los océanos de la Antártida, gente de biología que estudiaba la fauna, geólogos y gente que hacia estudios del agua. Es muy amplia la gama. Y también hay laboratorios permanentes que estudian las auroras, ozono sondeos, y contaminantes del aire.